Nueva alcaldada de quien debería ser el alcalde de todos los manacorins y que, al contrario de lo que decía que haría, no consulta sus decisiones.

Este pasado lunes, 1 de noviembre, un diario digital de Manacor al que el alcalde, Miquel Oliver, ayudó en su nacimiento compartiendo en su Facebook personal sus artículos y, al que además el Ayuntamiento da con frecuencia «exclusivas» o «primicias», publicaba una noticia bajo el título de «Sant Jaume y ‘Nicolas Cage’ han sido expulsados de la Sala de Plenos«.

En el interior de dicha noticia se informaba textualmente que en lo referente «a la escultura del patrón de Manacor, hasta ahora colocada en una vitrina situada en la pared del fondo, los motivos de su expulsión son básicamente estéticos. Y es que la talla de madera presenta a Santiago en su actitud más bélica como defensor de la cristiandad, sobre un caballo, con una lanza y haciendo pedazos (literalmente) a un infiel religioso. Una escena demasiado cruda que el Ayuntamiento no quiere que represente a la actual sociedad manacorina«.

Y acompañaba dicha información con esta imagen del Patrón de Manacor, casi casi tan «cruda» como las imágenes de los videojuegos con los que juegan nuestros niños o muchas escenas que vemos día si y día también en nuestras televisiones (lo que no nos indica ese diario digital es en que lugar se ha hecho esta fotografía):

Desde Digital Manacor enviamos un e-mail a Alcaldía preguntado al alcalde si era cierta dicha información así como las motivaciones argumentadas en la misma para retirar la escultura del Patrón de Manacor y, al mismo tiempo, enviamos al Whatsapp particular del alcalde un aviso de que le habíamos remitido dicho e-mail.

Transcurridos dos días desde el envío del e-mail sin recibir ningún tipo de respuesta, así como del mensaje por Whatsapp, entendemos que ya hemos dado margen más que suficiente al alcalde para que haya podido dar las explicaciones que considerase oportunas y que, como muy bien dice el refrán, «el que calla otorga».

La leyenda de Santiago Matamoros

La leyenda de Santiago Matamoros se remonta al reinado de Ramiro I que sucedió en el trono de Asturias a su tío Alfonso el Casto. Al fallecer su tío, los moros del Emirato de Córdoba reclamaron el tributo de las cien doncellas (cincuenta hidalgas y cincuenta plebeyas) que tenían impuesto a los reinos cristianos del norte.

Ramiro I se nego a entregarles las cien doncellas y se encontró frente a frente con los moros en la batalla de Clavijo donde en la víspera de la batalla, según la tradición, el apóstol Santiago se le apareció en sueños al rey Ramiro I y le anunció que vencería en la batalla contra Abderramán II.

Al día siguiente, el rey se lo dijo a sus caballeros, que se lanzaron al ataque al grito de «¡Santiago, y cierra, España!» y los moros fueron vencidos, muriendo más de cinco mil aquel día.

Por otra parte no hay que olvidar que los moros, por su lado, también tenían figuras MataCristianos.

Atentados del 11M en Madrid

Tras los atentados del 11 de marzo de 2004 en Madrid, perpetrados por radicales islamistas, se informó que se planeaba retirar la estatua de Santiago Matamoros presente en la catedral de Santiago de Compostela, en un esfuerzo por buscar la armonía y el entendimiento con los musulmanes, y evitar la ira del mundo árabe-musulmán. Sin embargo, los religiosos del templo revocaron la decisión tras una protesta en contra, diciendo: «No se debe buscar demoler ninguna obra maestra histórica solo por un evento desafortunado, ningún musulmán imagina que haya que derribar La Meca solo porque podría ofender a los no musulmanes«.

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