A Cicerón (orador, político y filósofo romano) se le atribuyó la frase: «El rostro es el espejo del alma y, los ojos, sus delatores».

Lo cierto es que tenía razón, y es que la mirada, es uno de los canales más utilizados del lenguaje no verbal y es capaz de expresar todo tipo de emociones: alegría, tristeza, enfado, odio, miedo o duda…

Algunas de las informaciones que una simple mirada puede ofrecernos, son, entre otras muchas:

Pupila dilatada: ésta no sólo se expande cuando nos encontramos en un lugar con poca luz, también cuando queremos prestar una especial atención a algo que nos sorprende o cuando estamos ante una persona que nos atrae.

Desvío de mirada: una persona que fija la vista en su interlocutor, denota a una persona segura de sí misma, algo de confianza y sincero. El no hacerlo puede ser señal de timidez o nerviosismo. También desviamos la mirada cuando mentimos.

Parpadeo: solemos pestañear en estado normal, entre 6 y 8 veces por minuto. Hacerlo de forma rápida significa o que estamos nerviosos e inquietos o que estamos pensando en varias cosas a la vez. Hacerlo demasiado lento también tiene su interpretación: estamos cansados, con sueño o desinteresados ​​por lo que nos dicen.

Levantamiento de cejas: implica sorpresa o incredulidad. También lo utilizamos en muchas ocasiones como saludo.

Movimiento ocular: si movemos el ojo hacia abajo, suele ser para causar ternura o por timidez. Moverlos en el lado derecho significa que estamos activando la memoria, estamos intentando recordar algo. Si los movemos hacia la izquierda, estamos activando las funciones creativas.

Como puede verse, los movimientos de los ojos a pesar de ser totalmente inconscientes, nos dan mucha información tanto en el ámbito social como emocional. Basta con fijarse bien y saber interpretarlos de forma adecuada.

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