La colaboración entre la Universidad de Leiden (Países Bajos), el Ayuntamiento de Son Servera y el arqueólogo local Antoni Puig Palerm ha hecho posible la primera campaña de excavaciones de investigación en el yacimiento .

Efectuadas en una parcela muy cercana a los baños descubiertos en 2012, han dado como resultado la documentación de una tumba y de numerosos niveles romanos que ponen de manifiesto que la extensión del yacimiento hacia el sur es mucho mayor del que se conocía hasta ahora.

Además, tal y como señala la profesora holandesa Letty Ten Harkel, el estudio de los materiales recuperados deben permitir elaborar una cronología más precisa de la ocupación de este lugar.

Según Ritchie Kolvers, también de la Universidad de Leiden, tal vez los hallazgos más interesantes en este sentido son los restos humanos de un individuo de pocos años de edad localizados en una tumba excavada en la roca, a unos 100 metros de los baños romanos . Es una zona en la que no se había localizado ninguna otra tumba y, además, la tipología del entierro es diferente al resto.

En 2012, las excavaciones efectuadas con motivo de diferentes obras en la zona de la fuente de los Molinos (Son Sard) significaron la multiplicación de la información que se tenía sobre el yacimiento romano más importante de Son Servera y probablemente de todo el Levante de Mallorca.

Fue durante aquellas excavaciones cuando se descubrieron las primeras termas privadas romanas que se conocen en la isla fuera de las ciudades de Palma y Pollentia. No ha sido hasta ahora que no se ha iniciado un proyecto de investigación sobre el yacimiento dirigido a determinar su extensión, cronología y tipología, puesto que no es mucho lo que se conoce hasta ahora sobre los yacimientos rurales de época romana en Mallorca.

El equipo de arqueólogos quiere agradecer especialmente la disposición del Ayuntamiento de Son Servera para iniciar este proyecto, así como la colaboración por parte del Consell de Mallorca y de la propietaria de los terrenos para hacer posible la intervención que ahora termina.

En las excavaciones, que han durado dos semanas, han colaborado nueve estudiantes de la universidad holandesa de Leiden, así como dos investigadores de esta institución y un arqueólogo local.

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