Un año más, el día 4 de agosto, se celebrará en la localidad navarra de Etxarri Aranatz el ‘día del inútil’. Una “fiesta” en la que nuestros compañeros guardias civiles, familiares y allegados, volverán a sufrir el odio de la izquierda abertzale y sus entornos cercanos.

La celebración de dicho día tiene origen en los años 80 y en un principio era dedicada de manera jocosa a los jóvenes que no eran admitidos para realizar el servicio militar, declarándolos como ‘inútiles’. Más tarde, los abertzales empezaron a convertir estas fiestas en actos de odio contra las fuerzas de seguridad.

Tanto es así que en al cartel de este año se puede observar como aparecen dos figuras humanas envueltas en llamas y que portan un tricornio, elemento destacado y único de los guardias civiles. Es decir, se hace alusión a la quema de dos agentes guardias civiles entre abundantes llamas.

Además, durante su programa festivo está previsto un “desfile” en el que se dedican a insultar a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado y que suele concluir con el denominado ‘Tiro al Fatxa’, donde los jóvenes se dedican a arrojar piedras, pintura, zapatos y todo tipo de objetos a una pancarta donde se muestran representados desde la Guardia Civil hasta la Monarquía o la Iglesia.

La AUGC vuelve a denunciar este tipo de actos que alientan el odio hacia la Guardia Civil y sus familiares

Desde la AUGC (Asociación Unificada de la Guardia Civil) llevamos años denunciando este tipo de actos, cercanos a Ospá! Eguna –Día del Adiós, en el que se dedican a pedir la expulsión de los guardias civiles; o el enaltecimiento del terrorismo que ya denunciamos cuando el rapero Valtonyc pidió a su público en un concierto “matad a un puto guardia civil esta noche”.

Este tipo de actos humillan y motivan mayor antipatía, acoso y aislamiento hacia los miembros de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, sus hijos y demás familiares. Cabe recordar que en octubre de 2016 dos agentes de la Guardia Civil y sus parejas sufrieron una agresión justamente en Alsasua.

Una vez más, volvemos a pedir al Gobierno que condene expresamente el acto referido y proceda a su prohibición. Es injustificable el hecho de que el Gobierno sea consciente de la crispación social que estos actos crean entre la población y los cuerpos de fuerzas de seguridad del Estado y sus familiares.

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