Saber si una sandía es buena no es tarea fácil, ya que son muchos los factores que debes tener en cuenta para asegurarte de que la fruta está madura y sabrosa. Sin embargo, éstos son algunos consejos que te ayudarán a la elección:

1. Busca las manchas amarillas: Una sandía madura suele tener tacos amarillas en su piel, lo que indica que ha pasado tiempo expuesta al sol y ha desarrollado azúcares naturales.

2. Tócala: La sandía debe ser firme al tacto y no ceder demasiado bajo la presión de tu mano. Evita las sandías que estén demasiado blandas, puesto que pueden indicar que está pasada o incluso en mal estado.

3. Peso: Coge la sandía y valora el peso. Una sandía dulce y jugosa suele ser más pesada, debido a que contuve más agua. Sin embargo, no se trata de una regla definitiva, porque el peso puede variar según el tamaño y la variedad de la sandía.

4. La sandía debe tener una piel brillante, sin malformaciones. Busca una sandía con una forma regular y uniforme. Evita aquéllas que estén rotas o con cicatrices importantes, porque esto puede indicar que ha sido maltratada en la manipulación y el transporte o que no está en buenas condiciones.

5. Dale una pequeña palmada y oye el sonido. Si éste es resonante y sordo, es probable que esté madura. Si el sonido es agudo o no resuena demasiado, podría ser que todavía no está suficientemente madura.

6. Observa la base: Ésta debe ser de color amarillo o cremoso, no verde, ya que esto indica que no ha madurado completamente.

7. Comprueba las rayas: Muchos sandías tienen una raya en la parte exterior. La raya debe ser verde o negra y estar bien definida, indicando que la sandía está madura.

8. Olor: Si puedes, huele la sandía. Una sandía madura a menudo tendrá un aroma ligero y dulce.

Escoge una sandía según tu gusto: Ten en cuenta que existen diferentes variedades de sandías con gustos ligeramente distintos. Si te gusta una sandía más dulce, quizás las variedades como Sugar Baby o Crimson Sweet son una buena opción.

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