Personas sentadas sujetando emoticonos con caras de enfado y malestarMalestar e indignación ciudadana reflejados en redes sociales tras la puesta en libertad del delincuente

La noticia publicada ayer en exclusiva por Digital Manacor bajo el titular «Queda libre por la oleada de robos en Son Servera y cae en Manacor tras desvalijar 14 coches y trasteros», informando sobre la decisión de la Fiscalía de no solicitar prisión provisional y dejar en libertad al individuo arrestado sucesivamente por la Guardia Civily la Policía Nacional, ha desatado una auténtica rebelión ciudadana.

La indignación no solo ha llenado de comentarios la noticia publicada en el canal oficial de Digital Manacor en Facebook, sino que se ha propagado con fuerza por grupos vecinales y múltiples canales de redes sociales de diversos pueblos de la comarca e incluso de otros puntos de Mallorca.

Centenares de vecinos han alzado la voz para denunciar la absoluta impunidad con la que operan los delincuentes multirreincidentes tras desvalijar decenas de coches y trasteros.

Elogios al trabajo policial y hartazgo ante el sistema penal

El reconocimiento unánime al esfuerzo de las fuerzas y cuerpos de seguridad contrasta frontalmente con la desilusión que genera la posterior respuesta en los juzgados.

Usuarios como Javi Martínez señalaban con ironía: «Bien por la policía, que hace su trabajo. Luego ya viene el circo«, mientras Lucii Racionero advertía: «Esto es lo que pasa con las leyes que tenemos, como no les pasa nada pues siguen cuando los sueltan«.

En la misma línea, Pilar Fernández afirmaba: «Así es imposible que al final la policía no se canse. Las leyes tienen que ser más duras en todo contra los delincuentes«, respaldada por Mcarmen Sureda con una petición tajante: «Código penal, cambio YA«.

Rafa Automoción incidía en la falta de medidas disuasorias: «Con las leyes que hay es normal tanto delincuente suelto, si hubiera más mano dura se lo pensarían un par de veces antes de delinquir«, al tiempo que José Luis Carrillo lamentaba: «Las leyes de España de multirreincidentes… suma y sigue«.

Lectores como Carmen Rojas vaticinaban con impotencia: «Ya puede ir a desvalijar 14 más«, mientras Mar Llo San sentenciaba: «Y lo robado nunca se recupera, esto es magia«.

Malestar contra el criterio de la Fiscalía y la asimetría legal

El sentir popular denuncia una sangrante asimetría en el trato que reciben los ciudadanos honrados en comparación con los infractores habituales.

Vecinos como Mariano Exequiel y Guiem Sureda ponían el foco en la presión al trabajador: «Ahora no pagues un mes la cuota de autónomo y verás qué te pasa« y «si no pagas una simple multa de ORA desde Hacienda te hacen un embargo de nómina«.

Aunque en las redes muchas críticas apuntan genéricamente a los jueces, el artículo 505 de la Ley de Enjuiciamiento Criminal impide al juzgado de guardia decretar prisión provisional de oficio si el Ministerio Fiscal no la solicita formalmente.

Por ello, el malestar de los vecinos mejor informados se dirigió contra el criterio de la acusación pública, con reflexiones como la de Manuel Gallardo: «Pero qué vergüenza de justicia, ¿y después quién va a pagar todos los daños, la Fiscalía?«.

Otros lectores como Miguel Beltrán fueron más allá: «Si el fiscal no pide prisión que se lo lleve a su casa (…) y que los afectados denuncien al fiscal por soltar a un delincuente que sabe que volverá a hacer lo mismo«, planteamiento respaldado por África Salvà: «A ver la fiscal dónde vive y que lo dejen en su puerta«.

La frustración llevó también a Juan Sard a manifestar: «Ojalá le reventara el coche a la fiscal a ver si haría lo mismo«, reflejando el enfado de quienes sufren las pérdidas patrimoniales en sus propios vehículos.

La peligrosa tentación de tomarse la justicia por su mano

El trasfondo más alarmante que revelan las decenas de comentarios es la profunda sensación de indefensión, que lleva a varios vecinos a sugerir medidas al margen de la ley.

Comentarios como «si lo pillas no llames a la policía«, «el que se lo encuentre que le meta candela, está visto y comprobado que la ley la da uno mismo« o afirmaciones sobre recurrir a la fuerza ponen sobre aviso del riesgo de conflictividad social en la calle.

La oleada de reacciones evidencia que la paciencia ciudadana en Manacor y su comarca se encuentra al límite absoluto ante la falta de reformas penales contundentes.

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