Coalició Per Mallorca ha manifestado hoy su apoyo total e incondicional al sector primario de la isla, solidarizándose con las tractoradas y las reivindicaciones por una vida digna que han sacado a las entidades de productores a la calle. La formación reconoce a los agricultores como un sector estratégico esencial para la economía y la biodiversidad de nuestra tierra.
Con este paso, este partido se une también al bloque de rechazo que va aumentando poco a poco y del que estamos informando debidamente a nuestros lectores:
- VOX planta cara al acuerdo UE-Mercosur para salvar el sector primario en Mallorca (28/01)
- Miquel Oliver y su exconcejal Joan Gaià se alían en Manacor para defender lo mismo que VOX (28/01)
- VOX se une a la tractorada de Ariany para exigir la paralización del acuerdo con Mercosur que amenaza al campo balear (29/01)
Denuncia de competencia desleal y falta de reciprocidad
Desde la coalición exponen que la entrada de productos de países terceros bajo el marco de Mercosur supone una «competencia desleal flagrante». Denuncian que estos productores externos no están sometidos a las mismas normativas fitosanitarias, laborales ni ambientales que sí cumplen nuestros productores, lo que devalúa el producto mallorquín.
El coordinador general, Joan Serra, recuerda que la crisis se ve agravada por los sobrecostes de la insularidad. Ante esta situación, exigen la paralización inmediata del acuerdo con Mercosur y la revisión de tratados que no garanticen las «cláusulas espejo» para asegurar que todo producto importado cumpla los mismos estándares exigidos aquí.
Propuestas para la viabilidad del sector
Entre sus soluciones, destacan la necesidad de priorizar el producto de proximidad en la contratación pública de colegios y centros sociosanitarios. También solicitan al Govern Balear del PP de Marga Prohens y al Ministerio de Agricultura del socialista Pedro Sánchez que habilite mecanismos compensatorios específicos por la insularidad.
Finalmente, reclaman una simplificación administrativa urgente para eliminar la carga burocrática que asfixia a los pequeños productores. «No se trata de cuestionar el comercio internacional, sino de exigir unas reglas del juego justas y equitativas», concluyen desde la formación.

