Bombilla encendida apoyada sobre varios billetes de cincuenta y veinte eurosEl encarecimiento de la electricidad dispara la factura de la luz a niveles récord

Los hogares españoles acogidos a la tarifa regulada afrontarán en noviembre la factura eléctrica más cara para este mes en los últimos cuatro años.

El recibo medio alcanzará los 71,60 euros frente a los 51,91 euros registrados hace un año, lo que representa una subida interanual directa de casi el 38%.

El encarecimiento se producirá pese a que las familias moderarán su consumo un 4% gracias a temperaturas más suaves de lo habitual en otoño.

Mapa autonómico de España con porcentajes de subida de la luz por colores según datos de Hello Watt
Distribución territorial del encarecimiento previsto en el recibo de la electricidad

La factura de la luz en noviembre y el encarecimiento del gas

El término de energía dentro del PVPC experimentará una subida cercana al 58%, situándose en torno a los 0,215 euros por kilovatio hora.

Este repunte responde al tensionamiento internacional del mercado mayorista y a la cotización del gas, que llegó a tocar los 99,38 euros por megavatio hora.

Además, los consumidores no dispondrán de rebaja fiscal en el IVA ni en el impuesto especial al situarse la inflación energética por debajo del umbral fijado.

Tabla informativa con las diez ciudades españolas que sufrirán el mayor incremento en la factura de la luz
Relación de las diez capitales españolas más perjudicadas por la subida de noviembre

Ciudades más castigadas y el silencio de la izquierda

Las subidas más pronunciadas se concentrarán en el sur peninsular y el arco mediterráneo, figurando Palma en segundo lugar nacional con un encarecimiento de 25,69 euros.

Esta asfixia económica contrasta con la agitación que sindicatos y partidos de izquierdas lideraban hace una década, cuando calificaban de intolerable que el megavatio rondase los 60 euros. Aquel precio suponía menos de una tercera parte de los 192,7 euros por megavatio hora previstos ahora para noviembre.

Aquellas movilizaciones callejeras y denuncias de emergencia social han dado paso a un silencio absoluto mientras las familias soportan precios energéticos desorbitados.

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