Ni el sentido común ni la borrasca han frenado la determinación del Ayuntamiento de Manacor de celebrar la cabalgata en la calle, a pesar de que el sentido común dictaba lo contrario.

Como muestran las imágenes exclusivas de Digital Manacor, la llegada de Sus Majestades ha estado marcada por paraguas, chubasqueros de plástico improvisados sobre los trajes reales y un pavimento resbaladizo que suponía un peligro tanto para los caballos como para los asistentes.

Mientras otros municipios protegían a sus vecinos trasladando los actos a cubierto, en Manacor se ha optado por un «sálvese quien pueda» bajo el agua.

El resultado: una deslucida cabalgata donde el protagonismo no ha sido para la ilusión, sino para la lluvia y la cuestionable gestión de un equipo de gobierno que ha preferido mojar a su pueblo antes que admitir una falta de previsión.

¿Quieres saber por qué ha pasado esto? Lee nuestro editorial: La borrasca de la incompetencia (y la amnesia) de Miquel Oliver

Los Reyes Magos con capas de plástico
Una imágen vale más que mil palabras

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