Coalició Per Mallorca, la alianza política presentada oficialmente a finales del año pasado, ha denunciado lo que consideran la ruptura del consenso lingüístico.
Esta formación, integrada por El Pi-Proposta per les Illes Balears y SOM Mallorca, surge como una confluencia que mantiene la base estructural del regionalismo tradicional en las islas.
Desde la coalición aseguran que la aceptación de las enmiendas de VOX por parte del PP supone «el fin de cuatro décadas de paz social» en Baleares.
El dilema de la falta de profesionales
La formación mallorquinista rechaza el «falso dilema» planteado por el Govern y afirma que «no se ha de elegir entre tener médicos o defender la lengua propia».
En su comunicado, sostienen que eliminar el requisito del catalán a los médicos «no ha solucionado la falta de sanitarios» en el archipiélago.
Aseguran que los profesionales no dejan de venir por el idioma, sino porque «no se pueden pagar una vivienda asequible y digna» en las islas.
Postura de la formación ante el Ejecutivo
El coordinador general de la formación, Joan Serra, ha manifestado que no aceptarán que la falta de personal sea una «coartada para desproteger a los mallorquines».
Según Serra, medidas como «regalar certificados de catalán bajando la nota» solo sirven para degradar la calidad de la administración pública.
El coordinador añade que la cultura propia no debe ser tratada como un «obstáculo prescindible» por parte de las instituciones actuales.
Propuestas de gestión
Como solución, Coalició Per Mallorca exige el «mantenimiento de la arquitectura jurídica vigente» y propone medidas de gestión reales para la falta de personal.
Afirman que la carencia de profesionales se resuelve con un «complemento de insularidad digno» y mejoras en las condiciones laborales y de vivienda.
Para la formación, la lengua debe ser una «herramienta de cohesión» y no una moneda de cambio para garantizar la estabilidad parlamentaria del Govern.
