Jaume Mut durante una rueda de prensa como entrenador del Atlético BalearesJaume Mut en su etapa en el banquillo de Atético Baleares

El pasado martes saltó la bomba informativa del panorama político municipal: Digital Manacor adelantó en rigurosa exclusiva que Jaume Mut será el candidato del PP a la alcaldía.

Una primicia informativa que supuso una auténtica sorpresa para todos y cayó como un jarro de agua fría sobre aquellos que llevaban semanas promocionando a otros candidatos y candidatas, desatando de inmediato un terremoto interno con amenaza de rebelión de la vieja guardia incluida.

A lo largo de estos días hemos visto reacciones de todo tipo: desde análisis sobre lecciones morales y desmemoria política hasta la previa de una junta local convocada para ratificar la jugada por amplia mayoría.

La hemeroteca y el papelón de la prensa comarcal

Lo más llamativo tras publicar la exclusiva ha sido presenciar el espectáculo de una buena parte de los medios de ¿comunicación? locales, empeñados durante semanas en vender quinielas y nombres que no tenían ningún fundamento real.

Ninguno de estos medios ha tenido la elegancia periodística elemental de citar la fuente de la exclusiva. Pero la realidad es tozuda y no han tardado en subirse al carro.

El propio Gabriel Veny, fundador del semanario comarcal, reconocía en su columna dominical de anteayer que el fichaje responde al cálculo de «los votos que pueden llegar del mundo del fútbol local, de futbolistas y futboleros».

De hecho, en su análisis llega a especular abiertamente con que este efecto arrastre de la afición deportiva «muy bien podría significar la consecución de una mayoría absoluta del Partido Popular en el Ajuntament de Manacor».

El fuego cruzado y las campañas autonómicas de desgaste

El propio Mut ya ha podido comprobar en primera persona el terreno pantanoso en el que se adentra antes incluso de que se formalice su designación.

Desde medios de ámbito autonómico se intentó torpedear su figura casi de inmediato, acusándole sin fundamento de haber dejado tirado al CD Manacor a mitad de temporada en dos ocasiones.

Frente a este ataque, desde este diario aportamos los datos contrastados: el técnico disponía de una cláusula liberatoria expresa si recibía ofertas de superior categoría (como ocurrió con el Alavés o el Atlético Baleares), por lo que se limitó a ejercer un derecho contractual legítimo frente a los intentos de fabricar una espantada inexistente.

A este fuego cruzado mediático se suma la inevitable batalla del humor y las redes sociales, donde los memes no han tardado en retratarlo como una marioneta política a las órdenes de Antoni Pastor, el único alcalde de la historia democrática de Manacor que logró gobernar con mayoría absoluta bajo las siglas del PP.

Del césped a la gestión de 50.000 habitantes

Toda la trayectoria vital de Jaume Mut ha estado ligada al balón: CD Manacor, Santanyí, Ferriolense, Campos, Felanitx, Atlético Baleares, Deportivo Alavés, Fortuna Sittard y Porreres.

Nadie pone en duda sus méritos deportivos ni su capacidad táctica en un vestuario, pero desembarcar en política sin afiliación previa ni experiencia institucional en un municipio de 50.000 habitantes no es precisamente un partido amistoso.

La hemeroteca deportiva recuerda que el banquillo no perdona: en febrero de 2025, tras una mala racha de cinco partidos sin ganar y fuera del playoff, el Atlético Baleares decidió destituirle de urgencia.

En el fútbol profesional un bache se liquida con un despido o una dimisión sobre la marcha. En la política municipal resulta mucho más complicado sustituir a alguien antes de finalizar la temporada, aunque en la historia del PP local se recuerde que, siendo alcalde de Manacor, Tomeu Rosselló dimitió y fue relevado por Catalina Sureda.

La incógnita del equipo y el control de las listas

El PP local viene arrastrando años de escaso pulso opositor. Tras ser apartada Maribel Bauzà por Maria Antònia Sansó —quien prescindió de su número dos y auténtico azote del equipo de gobierno para rodearse de caras afines sin experiencia— y tras agotarse finalmente el ciclo de la propia Sansó, la formación situó a un presidente joven, Mateu Fullana, que ya comprueba de primera mano las presiones y maniobras entre bambalinas.

Un candidato ajeno a la vida partidista necesita rodearse de escuderos fiables y solventes. La pregunta clave es evidente: ¿podrá Jaume Mut confeccionar su propio equipo o le impondrán la lista desde los despachos?

Si el criterio para encabezar un proyecto es únicamente la popularidad deportiva, la política corre el riesgo de reducirse al mero forofismo de siglas, donde el debate de ideas queda eclipsado por el tirón del nombre.

Quien suscribe estas líneas aún no conoce personalmente a Jaume Mut y, faltaría más, le otorga la presunción de inocencia, el beneficio de la duda y le desea la mejor de las suertes en esta aventura. Ahora bien, administrar el día a día de un municipio como Manacor exige mucho más que saber gestionar la euforia de una victoria, buscar una plaza de ascenso o pelear contra el reloj para eludir el descenso.


José Antonio Argiz Vázquez
Director Digital Manacor

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