La lista de despropósitos, violaciones de normas constitucionales y sumisión de Pedro Sánchez a los que quieren demoler o asolar España es demasiado extensa.
Hace seis años escribí el artículo titulado Pedro Sánchez, un problema para la Seguridad Nacional, que concluía con: «Es para meditar que el mayor problema de España sea la conducta de una persona, cuyas contradicciones permanentes e indicios de aparente inestabilidad personal son evidentes».
El señor Sánchez busca la satisfacción personal sin reparar en norma escrita o consuetudinaria. El daño institucional es evidente pues va a negociar una reforma de hecho del Estado para quebrar el orden constitucional.
Un peligro para la democracia
Sánchez ha demostrado que es más que un problema nacional; es posiblemente el mayor peligro para la pervivencia de nuestro régimen democrático.
¿Qué hemos hecho para apartar democráticamente a semejante personaje? Poco, muy poco. Solo ha habido un partido político constitucionalista que ha presentado una moción de censura, mostrando los demás su apocamiento.
Es más, el PP atacando a Vox con discursos similares a los del PSOE, o sus corruptos y extorsionistas compadres. No ha existido la necesaria firmeza o simplemente la imprescindible inteligencia.
El bolivarianismo sanchista
La última de Pedro ha sido, una vez más, dar a los separatistas lo que quita al resto de los españoles, mantenerse alineado con Hamás y contra Israel, y mostrar de forma impúdica su relación con la narcodictadura venezolana.
Está demostrando que es capaz de todo para implantar definitivamente el bolivarianismo sanchista.
Que nadie dude de que terminará con alguna bufonada como plantear que no puede dormir porque no sabe si es mejor la monarquía parlamentaria o la tercera república, proponiendo sacrificarse para ser el candidato a presidente de la III República.
La ONU y el derecho internacional
Ahora su juego y escapatoria tras la captura de un criminal jefe del narco estado es ir contra el presidente de los EEUU, que busca la supervivencia de lo que solíamos llamar «Occidente» ante China y Rusia.
Me pregunto de qué sirve el derecho internacional cuando se permite que dictadores manchados de sangre se exhiban impunes en las Naciones Unidas.
Recordemos que de los 193 países miembros de la ONU, unos 75 son democracias plenas o limitadas; el resto son regímenes híbridos o autoritarios. No es el mejor lugar para dar lecciones sobre democracia.
Pedro Sánchez, Zapatero y Maduro
Nos lo dice un pérfido joker que desde hace siete años se salta las más elementales normas democráticas y nos miente sin cesar. Está sumido en una profunda corrupción esférica que abarca familia, gobierno y partido.
Sí, parece que la economía va bien, pero resulta que la mayoría de los españoles no llegan a final de mes, no pueden acceder a una vivienda y no tienen seguridad ante comportamientos criminales importados sin control.
Circulan por las redes mensajes comparando a Pedro Sánchez o Rodríguez Zapatero con Maduro. Yo suplico: despertemos todos para sacar de la Moncloa a este tirano.
Sobre el autor

Fulgencio Coll Bucher es portavoz de VOX en el Ayuntamiento de Palma, fue el primer GEJUME y jefe de Estado Mayor del Ejército.

