Para la OTAN, corren tiempos difíciles para el optimismo. Sin embargo, su secretario general, Mark Rutte, parece que no se deja intimidar.
El presidente Trump, que no desaprovecha oportunidad para menospreciar a la OTAN, ha declarado que la Alianza “se enfrenta a un futuro muy sombrío” en el caso de que sus miembros no apoyen a Estados Unidos a reabrir el estrecho de Ormuz, bloqueado por Irán.
Hace una semana, el Reino Unido, junto con diecinueve aliados de la Alianza, además de Australia, Japón, Nueva Zelanda y Corea del Sur, expresaron su “disposición a contribuir a los esfuerzos necesarios para garantizar el paso seguro por el estrecho”.
Sin embargo, desde entonces no se ha producido ningún avance significativo. En la sede de la OTAN en Bruselas, no se ha debatido la posibilidad de una operación marítima coordinada.
La guerra ha impactado directamente a la Alianza. Misiles iraníes han sido interceptados por sistemas de defensa aérea de la OTAN en Turquía, la misión de entrenamiento en Irak se ha retirado y los F-35 estadounidenses han sido transferidos al Golfo Pérsico.
La postura del Gobierno y la realidad del Estado
Algunos aliados se han mostrado reacios a unirse a la campaña estadounidense-israelí, pero en varios países, incluidos el Reino Unido, Francia, Alemania, Grecia, Italia y Portugal, se han utilizado bases para facilitar “una de las operaciones logísticamente más complejas”.
En esta ocasión, las declaraciones de la Ministra de Defensa sobre las restricciones al empleo de las bases son patéticas, cuando la munición iraní para acariciar a Occidente, lleva la imagen del Sr. Sánchez, que está más cerca de Hamas que de los gazatíes.
Cuando se traslada uno por la red de carreteras del Estado Español, se observan señales de tráfico que indican: “firme en mal estado”. Los ferrocarriles funcionan anárquicamente, de forma que su fiabilidad en cuanto a la seguridad es más que dudosa.
La justicia, perezosamente, señala que para los catalanes la enseñanza del castellano no es la de un dialecto ibérico. ¡La emigración en masa es un asunto que es capaz de autorregularse, si se les permiten votar!
Crisis institucional y presupuestaria
Los Presupuestos Nacionales son una mera anécdota, cuyo vacío se traslada al inconsciente, del que salen como ideas para gastar bromas.
La deuda catalana es una corriente filosófica y multifacética que adoran a fetiches que, desde una perspectiva antropológica, son amuleto con poderes mágicos, pero psicológicamente es una parafilia de fijación.
Las centrales nucleares son buenas o malas según estén situadas. En resumen: estos son tiempos difíciles para el optimismo.
La hiperconectividad apoya a la humanidad dirigiéndola según permitan los propios impulsos de aquella. ¿Es posible conciliar esta postura optimista con la realidad del último trauma transatlántico?
Sobre el autor

Fulgencio Coll Bucher es portavoz de VOX en el Ayuntamiento de Palma, fue el primer GEJUME y jefe de Estado Mayor del Ejército.
