La falta de policías vuelve a ocupar el debate municipal en Manacor. La noticia es que el Ayuntamiento de Manacor ha aprobado una nueva bolsa de horas para intentar garantizar la cobertura del servicio ordinario y unos mínimos que la plantilla actual tiene dificultades para sostener.
La medida llega después de que la partida destinada a horas extraordinarias quedara agotada a principios de año y los propios agentes empezaran a rechazar turnos extraordinarios ante la incertidumbre sobre cuándo iban a cobrarlos.
La nueva bolsa pretende dar una salida inmediata a esa situación, pero vuelve a colocar sobre la mesa un problema que en Manacor tiene ya demasiados años: la falta de policías.
Ya en el verano de 2020, los policías locales se concentraron delante del consistorio para denunciar públicamente la falta de personal y de medios. Entonces la plantilla había caído hasta los 85 efectivos, frente a los 112 que había llegado a tener años atrás.
Los agentes llevaban tiempo advirtiendo de la pérdida de efectivos y de las dificultades crecientes para desarrollar con normalidad sus funciones y servicios y, sobre todo, de lo que podía ocurrir si no se actuaba.
Previsiones ignoradas, jubilaciones y plazas vacantes perdidas
En los años siguientes llegaron las jubilaciones. Y las jubilaciones tienen una característica bastante útil para quien gestiona una plantilla: se pueden prever.
El Ayuntamiento conoce la edad de sus funcionarios y sabe con antelación cuándo se producirán buena parte de esas salidas.
Durante años se ha recurrido a la tasa de reposición para explicar las dificultades para aumentar las plantillas públicas, pero esa limitación se flexibilizó considerablemente para las policías locales, hasta alcanzar una tasa del 125 %.
La tasa de reposición puede explicar parte del pasado; difícilmente explica por sí sola seis años de gestión.
También había plazas vacantes, concretamente dos plazas de subinspector previstas desde el año 2022 y que finalmente terminaron sin cubrirse. Las plazas existían, pasaron los años y se perdieron.
En una Policía que ya arrastraba problemas de personal y de estructura, resulta difícil explicar que se dejara llegar a ese punto. ¿Fue simplemente falta de previsión o había alguna otra razón para que aquellas plazas no llegaran a cubrirse?
Las advertencias internas tampoco cesaron. Durante años, la propia Jefatura del cuerpo fue trasladando mediante diferentes informes las necesidades de personal y de estructura de la Policía Local y, sobre todo, reclamando soluciones.
Todo ese recorrido desembocó en 2024, cuando el entonces inspector jefe, Manuel Prieto, puso su cargo a disposición del alcalde, renunciando a la dirección del cuerpo. Para entonces ya habían avisado los policías y había avisado también quien dirigía la Policía.
Crisis en la Unidad Nocturna y el desprecio a la bolsa autonómica
En agosto de 2024 la situación llegó también a la Unidad Nocturna. Sus integrantes solicitaron en bloque dejar de formar parte de ella y señalaron la falta de personal, que impedía atender servicios con normalidad y afectaba a la seguridad de los propios agentes.
Dos años después, la falta de efectivos en la Unidad Nocturna continúa siendo uno de los problemas de la Policía. La cuestión vuelve a ser la misma: ¿qué se ha hecho durante estos dos años para aumentar realmente sus efectivos?
Precisamente en 2024 apareció además una nueva posibilidad para conseguir agentes. El Govern puso en marcha una bolsa autonómica concebida para dar una respuesta ágil y eficaz a los ayuntamientos con falta de policías.
El sistema, hasta la fecha, ha permitido cubrir 101 de las 116 plazas gestionadas y municipios como Alcúdia han conseguido trece agentes; Muro, nueve; Santanyí, siete; Santa Margalida, seis, y Sa Pobla, cinco.
Si la falta de policías en Manacor era tan acuciante, ¿por qué no se aprovechó esta herramienta?
En 2025 seguía pendiente otra pieza importante: la dirección de la propia Policía. Tras la salida del anterior jefe se inició un procedimiento para cubrir la Jefatura que no llegó a culminarse.
Finalmente, en julio, Pere Taberner asumió el cargo de forma temporal, hasta que la vacante pudiera cubrirse definitivamente. Más de un año después, aquella situación temporal continúa.
Cuadrantes irreales y agentes operativos en despachos
Durante ese tiempo se han tomado decisiones sobre la organización del cuerpo, las unidades y la distribución de los efectivos. Y este es otro elemento que forma parte del problema.
Porque tan importante como saber cuántos policías tiene Manacor es saber cómo se organizan los policías que tiene. Basta mirar determinados cuadrantes para comprobar que el número de agentes que figura de servicio poco tiene que ver con los que finalmente están en la calle.
Y es ahí donde un policía es realmente necesario: patrullando, previniendo delitos, atendiendo conflictos, respondiendo a emergencias y prestando servicio al ciudadano.
Mientras faltan agentes para esas funciones, policías con plena capacidad operativa realizan tareas administrativas, informáticas, de planificación u organización que podrían asumir otros profesionales o, en muchos casos, policías en segunda actividad. Y esto adquiere todavía más importancia cuando una parte de la plantilla se aproxima a esa situación.
Si faltan policías en la calle, la cuestión no es solamente conseguir más. También es organizar mejor los que ya se tienen y prever dónde se utilizarán los que próximamente pasen a segunda actividad.
Manacor también disponía de su propio bolsín de policías interinos. Hubo incorporaciones, pero algunos de quienes llegaron terminaron marchándose y, con el tiempo, cada vez resultó más difícil encontrar aspirantes dispuestos a venir, hasta el punto de recorrer la lista más de una vez.
Cuando finalmente hubo un aspirante dispuesto a incorporarse, esa incorporación no llegó a producirse y poco después el bolsín dejó de estar operativo.
La pregunta merece una respuesta: ¿por qué cuesta tanto atraer y retener policías en Manacor? ¿Y qué ocurrió cuando finalmente hubo alguien dispuesto a venir?
Seis años perdidos: de 85 agentes en 2020 a 87 en 2026
En abril, el propio jefe de la Policía volvía a situar la falta de agentes como su principal preocupación y señalaba como horizonte una plantilla de 150 policías.
Cinco meses después, según los datos de servicio consultados, Manacor cuenta con 87 efectivos. Y en septiembre aparece una nueva referencia: serían necesarios diez agentes más para cubrir cuadrantes, vacaciones, bajas y rotaciones.
Las cifras, sencillamente, no terminan de encajar. Si la referencia expresada por la propia Jefatura es de 150 policías, resulta difícil entender que unos meses después el debate se sitúe en diez incorporaciones más.
Y hay un dato que resume mejor que ningún otro estos seis años: en 2020 la plantilla se manifestaba con 85 policías; en 2026 hay 87.
Porque a estas alturas el debate ya no puede limitarse a repetir que faltan policías. La cuestión es qué gestión se ha realizado para que sigan faltando.
Gestionar una Policía es, ante todo, prever. Y para hacerlo, la Administración dispone de toda la información: conoce su plantilla, las jubilaciones que llegarán, las vacantes existentes y las necesidades del servicio. Seis años son tiempo suficiente.
Cada funcionario debe responder por su trabajo y la Jefatura debe responder de cómo dirige y organiza el cuerpo. Pero la responsabilidad no termina ahí. Es el Ayuntamiento quien decide la política de personal, los recursos y a quién confía la dirección de la Policía.
Por eso, cuando un problema se prolonga durante años, también corresponde analizar la gestión realizada para solucionarlo.
Después de seis años, la pregunta ya no es solamente cuántos policías faltan ni por qué siguen faltando. La pregunta es bastante más incómoda: cuánto de esa falta de policías es ya falta de gestión.
M. T. B.
