Logotipos de PSOE, MÉS per Mallorca, Sumar y Esquerra Unida sobre fondo oscuroEl PSOE encabeza la alianza con separatistas y comunistas para el Senado

El PSOE de Pedro Sánchez ha tomado el mando absoluto de la izquierda en las islas al registrar y difundir en solitario la candidatura conjunta al Senado por Mallorca, obligando a los separatistas de MÉS per Mallorca, Sumar y Esquerra Unida a plegarse a sus exigencias.

La nota remitida a los medios de comunicación parte directamente del aparato socialista, demostrando cómo los socios habituales de los proetarras de Bildu y los comunistas han agachado la cabeza ante Ferraz para integrarse bajo el paraguas de «Acord de Progrés per Mallorca».

Con este pacto de cara a las elecciones generales del próximo 29 de noviembre, el sanchismo resucita la fórmula del Frente Popular en Baleares para salvar escaños en la Cámara Alta y trasladar a las islas el bloque Frankenstein.

Recuadro con los logotipos en blanco y negro de PSOE, MÉS per Mallorca, Sumar y Esquerra Unida
Mosaico con los partidos integrantes de la candidatura conjunta al Senado por Mallorca, enviado por el PSOE

El rodillo socialista y el discurso de confrontación

En el comunicado distribuido bajo la batuta del PSOE, la amalgama de fuerzas radicales asegura concurrir con el objetivo de «defender los intereses de la isla y reforzar las políticas de progreso desde la cámara de representación territorial».

Lejos de cualquier autocrítica, el texto dictado por los socialistas plantea los comicios como una trinchera y acusa a la oposición de promover «la recentralización, la reducción de derechos, el recorte de servicios públicos y la uniformización territorial».

Asimismo, las formaciones sometidas a la disciplina del PSOE afirman defender «un proyecto basado en la cohesión social, la justicia, la igualdad de oportunidades, el respeto a la diversidad y el reconocimiento de las singularidades».

Ataques al Senado y sumisión al sanchismo

El documento pactado por socialistas, comunistas y pancatalanistas insiste en imponer «la pluralidad territorial, cultural y lingüística», supeditando la acción institucional a los chantajes identitarios del nacionalismo excluyente.

Desde el bloque radical cargan además contra la actual mayoría parlamentaria y sostienen que el Senado «no debe ser una polea de transmisión de las estrategias políticas al servicio del PP».

La sumisión de comunistas y separatistas confirma que, pese a sus habituales soflamas soberanistas, han terminado arrodillados ante la maquinaria del PSOE con el único propósito de garantizarse representación y mantener sus sillones en Madrid.

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