Manacor se disponía a vivir Sant Antoni cuando la tragedia golpeó con toda su dureza. Antes de que el primer fogueró se encendiera o las beneïdes recorrieran nuestras calles, el derrumbe de la calle Sant Francesc se cobró la vida de un joven de 18 años (ver noticia de la tragedia aquí).
Este suceso ha puesto de manifiesto el fracaso absoluto de la ITE (Inspección Técnica de Edificios). Para quienes no conozcan el término, la ITE es un control técnico preventivo obligatorio para inmuebles de más de 50 años que garantiza su seguridad estructural. En Manacor, esta herramienta de protección ha sido ignorada por sistema.
🔴 ROJO.- Los 21 concejales y los sucesivos equipos de gobierno (2015-2026)
Por permitir que la seguridad estructural de Manacor sea, desde hace una década, una asignatura pendiente. El derrumbe en las vísperas de Sant Antoni evidencia el fracaso de una gestión que, bajo gobiernos de todos los colores (PP, El PI, PSOE, MÉS-ERC, Podemos y AIPC), ha permitido que la ITE sea papel mojado.
Esta negligencia implica a todos los que han ocupado los 21 escaños del pleno: desde quienes aprobaron la ordenanza en 2016 para luego olvidarla en un cajón, hasta quienes desde la oposición no han fiscalizado un incumplimiento que ponía en riesgo la vida de los vecinos.
La desidia administrativa tiene consecuencias reales y, en este caso, irreparables.
🟡 ÁMBAR.- Las celebraciones de Sant Antoni 2026
El ámbar es para unas fiestas que nacieron ya marcadas por el luto. Manacor ha celebrado sus tradiciones con el corazón encogido, en una edición donde el ambiente festivo ha convivido con un dolor que probablemente se podría haber evitado.
El semáforo se queda en ámbar como recordatorio de que la prevención debería haber sido la prioridad en la agenda municipal mucho antes de que llegaran las fiestas, y no una normativa que solo sale a la luz cuando el pueblo tiene que lamentar una pérdida humana.
🟢 VERDE.- La ciudadanía de Manacor
El verde es para los vecinos que, pese a la dureza del momento, han demostrado una unidad inquebrantable. El civismo y el respeto mostrado durante todos los actos de Sant Antoni han sido la mejor respuesta ante la adversidad.
Mientras la gestión política fallaba sistemáticamente en su deber de supervisión estructural, el sentimiento de comunidad ha sido el verdadero motor de estos días.
Una vez más, el pueblo de Manacor demuestra estar muy por encima de la capacidad de gestión de sus representantes.
