El Ayuntamiento de Manacor ha vuelto a recurrir a la política del remiendo para tapar una vía de agua que amenaza con hundir definitivamente la seguridad del municipio.
La aprobación de una nueva bolsa de horas no es más que otra tirita sobre una hemorragia abierta que dura ya más de un lustro.
La partida de horas extraordinarias se esfumó a principios de año y los propios agentes dijeron basta ante la incertidumbre de cuándo iban a percibir lo trabajado.
Una plantilla estancada y al límite de su capacidad
Cuando una plantilla se planta para no tapar agujeros estructurales con jornadas interminables, el problema ya no es presupuestario: es de pura incapacidad política.
Asimismo, el relato del equipo de gobierno se desmorona ante la frialdad de los datos oficiales.
En el verano de 2020 los policías salieron a la calle a denunciar que la plantilla se desangraba con 85 agentes; seis años después, en 2026, el municipio cuenta con 87, tal y como informaba la carta al director que ha publicado esta semana Digital Manacor. Son dos miserables plazas netas de diferencia en seis ejercicios.
La dimisión histórica de Manuel Prieto y el cerrojazo informativo
Esta crisis no empezó ayer ni se puede desvincular de los avisos que la propia cúpula policial trasladó durante años al despacho de alcaldía.
Ya el 20 de junio de 2024, Digital Manacor adelantaba en rigurosa exclusiva que dimitía Manuel Prieto, jefe de la Policía Local de Manacor, tras una tensa reunión con el alcalde Miquel Oliver y el concejal delegado Mateu Marcé.
Aquel portazo supuso un hito inédito en la historia democrática del municipio.
Desgaste operativo y ninguneo a los mandos
Prieto dejó claro a los suyos que había llegado a su límite físico y personal, incapaz de sostener la operatividad sin personal y cansado de que el consistorio usara al cuerpo como parapeto político para justificar ocurrencias de tráfico.
Al mismo tiempo, el alcalde desmantelaba el gabinete de comunicación de la policía, imponiendo un apagón sistemático sobre las intervenciones policiales.
Nunca antes la coordinación con la Policía Nacional había sido tan estrecha en la calle, y sin embargo, el equipo de gobierno prefirió silenciar los éxitos del cuerpo y ningunear a su máximo responsable operativo hasta empujarlo a la renuncia.
Plazas vacantes caducadas y el vodevil de la plaza de jefe
Las jubilaciones no caen del cielo ni son fenómenos imprevistos: se conocen con fecha, año y expediente en la mesa de Recursos Humanos.
Mientras la tasa de reposición legal permitía incorporar hasta un 125 % de efectivos en las policías locales, en Manacor se optó por sestear y mirar hacia otro lado.
El colmo del despropósito llegó con las dos plazas de subinspector presupuestadas en 2022 que se dejaron pudrir en un cajón hasta perderse por caducidad administrativa.
Noches desiertas y huida de aspirantes
Con este clima de fractura interna, en agosto de 2024 la Unidad Nocturna saltó por los aires cuando sus integrantes solicitaron en bloque dejar el turno al verse vendidos y sin patrullas suficientes, una nueva exclusiva de digital Manacor.
Dos años después, las noches de Manacor siguen desiertas mientras los políticos prometen incentivos económicos que en nada solucionan la carencia real de agentes.
Tampoco se quiso aprovechar la bolsa autonómica del Govern balear con las 116 plazas solicitadas desde el año 2024 con la que municipios como Alcúdia, Muro o Santanyí incorporaron decenas de policias de inmediato, mientras aquí los aspirantes huyen de un bolsín propio arruinado.
Decretazos, represalias y la rebelión de la Unidad Nocturna
El 9 de marzo de 2025 destapamos graves irregularidades y presuntas represalias en la Policía Local de Manacor, a raíz de un polémico decreto de alcaldía que orilló los procedimientos reglados de movilidad interna.
Aquel decretazo forzó el traslado de destino y turno de dos oficiales que habían activado el protocolo de acoso laboral contra un subinspector.
En lugar de garantizar la imparcialidad, el consistorio castigó a los denunciantes con traslados obligatorios mientras premiaba al mando señalado con nuevas competencias, provocando que los agentes exigieran públicamente la dimisión de Mateu Marcé.
El culebrón de la jefatura y la interinidad permanente
A ello se sumó el culebrón para sustituir a Prieto, un proceso administrativo viciado de origen por la falta de transparencia.
El 10 de marzo de 2025 nos preguntábamos si habría fumata blanca para nombrar al nuevo jefe de la policía local de Manacor, tras publicarse en el BOIB una convocatoria por libre designación.
El consistorio incumplió los plazos legales para publicar la lista de admitidos sencillamente porque los dos únicos aspirantes presentados no eran del agrado político de Miquel Oliver.
Parches temporales y descomposición interna
Aquel retraso deliberado desembocó en julio de 2025 en un parche temporal con la designación provisional de Pere Taberner.
Más de un año después, el cuerpo policial más importante de la comarca de Llevant sigue funcionando en una interinidad permanente que delata la desidia del equipo de gobierno.
La descomposición interna alcanzó cotas alarmantes con maniobras de dudosa legalidad para acallar conflictos en los vestuarios.
Patrullas bajo mínimos mientras los despachos devoran efectivos
El maquillaje de los cuadrantes diarios ya no engaña a nadie.
Una cosa es el listado de agentes en nómina que figura en los papeles oficiales y otra muy distinta la presencia policial real a pie de calle para vigilar las calles, prevenir delitos y auxiliar al ciudadano.
Resulta incomprensible que agentes con plena capacidad operativa sigan asignados a labores burocráticas, informáticas y de papeleo que deberían asumir plazas de segunda actividad o personal administrativo.
Un balance demoledor y una gestión insostenible
La calle se queda vacía no solo porque faltan uniformados, sino porque los que hay están pésimamente distribuidos.
En conclusión, el balance de estos seis años es tan demoledor como inapelable.
Si en 2020 la plantilla se manifestaba desesperada con 85 agentes y en 2026 apenas alcanza los 87, el debate ya no es sindical ni presupuestario: es la constatación de una bochornosa, sistemática e imperdonable falta de gestión municipal.
José Antonio Argiz Vázquez
Director Digital Manacor
