Mesa de la redacción de Digital Manacor con máquina de escribir, taza corporativa y documentos de trabajoDesde la redacción de Digital Manacor analizamos las claves de la actualidad local

Lo que hace menos de un mes era tachado de rumorología por los altavoces del oficialismo, hoy se ha confirmado de la propia boca del protagonista a preguntas de Digital Manacor.

Miquel Oliver abandona la alcaldía, coloca a Ferran Montero en su sillón a escasos meses de las urnas y, de paso, se queda con un sueldo público como concejal para no pasar frío este invierno mientras prepara su salto al Consell.

La rueda de prensa de hoy deja sobre la mesa de los manacorins una serie de interrogantes éticos y políticos que el equipo de gobierno de Més-Esquerra debería responder sin evasivas.

1. ¿Es ético convertir la alcaldía de Manacor en la valla publicitaria de Ferran Montero?

Miquel Oliver y Ferran Montero posando juntos en una terraza de Manacor
Miquel Oliver y Ferran Montero dan el paso definitivo para el inminente relevo en la alcaldía de Manacor

El relevo no responde a una crisis de gobierno, ni a problemas de salud, ni a ninguna urgencia institucional real.

Oliver dimite con el único y exclusivo objetivo de regalarle a su candidato (el actual cuarto teniente de alcalde) un escaparate mediático pagado con los impuestos de todos.

¿Es legítimo utilizar la máxima institución del municipio como plataforma de precampaña electoral para que su delfín, un candidato que jamás ha encabezado una lista electoral, intente ganar en mayo lo que aún no ha ganado en las urnas?.

2. ¿Por qué tenemos que pagar los ciudadanos la «sala de espera» de Miquel Oliver?

A preguntas de este medio, la maniobra económica ha quedado al descubierto. Oliver suelta la vara de mando, pero no la nómina.

Su intención de continuar como concejal con dedicación parcial responde a una necesidad puramente personal: no quedarse sin ingresos mientras hace campaña electoral para encabezar la lista de MÉS al Consell de Mallorca.

¿De verdad el Ayuntamiento de Manacor, y por tanto los manacorins, tenemos que pagar el sueldo a un exalcalde cuyo trabajo, cabeza y ambiciones ya están fuera del municipio?

3. ¿Dónde queda el republicanismo de Més-Esquerra?

Se llenan la boca hablando de democracia, participación y bases, pero a la hora de la verdad, operan con la opacidad de un monarca absolutista.

El trono se cede a dedo al candidato elegido, se intenta controlar el relato y se imponen los tiempos por la puerta de atrás.

Si tan convencidos están de su gestión, ¿por qué no dejaron que se presentara a las elecciones como un candidato más, sin el dopaje institucional de llevar meses ejerciendo de alcalde por designación divina?

4. ¿Qué experiencia real de gestión aporta el nuevo alcalde?

Ferran Montero asumirá la alcaldía habiendo pasado de puntillas por áreas menores. Su bagaje en la gestión de crisis, urbanismo o economía local es un solar absoluto.

Gobernar un municipio como Manacor no se aprende en unos pocos meses ni se hereda por designación. Exige experiencia contrastada y el respaldo directo de los vecinos, dos requisitos que este relevo pasa por alto.

¿Está Manacor para experimentos de laboratorio a escasos meses de cerrar la legislatura, o estamos simplemente ante un alcalde de paja tutelado desde la sombra por el propio Oliver?

5. ¿Con qué derecho rompe Oliver el contrato firmado con todos los manacorins?

Miquel Oliver en rueda de prensa anunciando su dimisión como alcalde de Manacor
El alcalde de Manacor, Miquel Oliver, durante la rueda de prensa en solitario de este martes

Miquel Oliver firmó en las urnas un contrato con todos los ciudadanos de Manacor por cuatro años. No fue un pacto solo con los votantes de Més-Esquerra, sino con todos los ciudadanos.

Un alcalde lo es de todos los vecinos, voten a quien voten. Al abandonar el cargo a escasos meses del final de la legislatura, rompe unilateralmente ese contrato y falta a la palabra dada, traicionando a todos los manacorins.

Ferran Montero, por su parte, es cómplice necesario de esta farsa. Sabe de sobra que nada de esto es ético, aunque pueda ser legal, y aun así acepta el relevo. ¿Qué dice de su ambición, de su falta de escrúpulos y de su moral y ética política que se preste a semejante maniobra?


José Antonio Argiz Vázquez
Director Digital Manacor

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