Europa entera se encuentra al borde del abismo ante una espiral de violencia desatada. En Francia, numerosas ciudades llevan varias semanas padeciendo graves disturbios e incidentes violentos de enorme magnitud. Posteriormente se sumó Italia, aunque en actos de menor gravedad.
Lejos de contenerse, el conflicto se extiende por el continente y este último fin de semana se han sumado Alemania y Suiza. La quiebra de la seguridad urbana amenaza ya el corazón del territorio europeo sin distinción.
Ante esta realidad insostenible, España debe actuar con total firmeza para blindar sus calles. Resulta urgente acometer una reforma del Código Penal para rebajar la edad penal a los 15 años.
Reforma del Código Penal para rebajar la edad penal a 15 años
La gravedad de la situación exige una modificación penal inmediata y sin fisuras. No caben dilaciones legislativas frente a quienes aterrorizan a la población sabiéndose amparados por leyes obsoletas.
Quien tiene 15 años para agredir, asaltar o sembrar el pánico tiene edad para asumir penas de cárcel. Es imprescindible que estos delincuentes sean juzgados bajo el marco penal ordinario de los adultos.
Los centros penitenciarios deben albergar a quienes quiebran la convivencia ciudadana. Los tribunales necesitan herramientas punitivas severas para imponer castigos ejemplares que frenen esta escalada.
Alianza de la extrema izquierda con violentos de segunda generación
El problema de seguridad en las calles españolas no responde a incidentes aislados. En ciudades como Bilbao o Barcelona se consolida un grave desafío organizado contra el orden público.
La extrema izquierda radical violenta opera en coordinación directa con delincuentes de segunda generación. Ambos colectivos trasladan a nuestros barrios las tácticas de terror urbano que arrasan Francia.
Esta unión violenta busca desestabilizar las ciudades e intimidar a los vecinos en su vida diaria. Las leyes actuales resultan inoperantes frente a bandas organizadas que desafían abiertamente a la policía.
El fracaso del multiculturalismo y la expulsión inmediata
El dogma del multiculturalismo y las fronteras abiertas ha fracasado en toda Europa. La importación indiscriminada de delincuencia ha quebrado la cohesión social y destruido la convivencia en los barrios.
Cualquier extranjero que cometa delitos en España debe ser expulsado de manera fulminante. La medida judicial de repatriación debe aplicarse de inmediato y extenderse a toda su unidad familiar.
Quien desprecia y pisotea nuestras leyes no tiene cabida en nuestra sociedad. La seguridad física y la tranquilidad de las familias deben anteponerse a cualquier consigna ideológica buenista.
Castigo implacable a los padres: embargos masivos y fin de ayudas
La responsabilidad en el hogar debe exigirse por la vía civil y penal sin distinciones de ningún tipo. Quien engendra y ampara a un agresor juvenil debe responder ante los tribunales con todas las consecuencias legales.
Para aquellas familias que subsisten gracias a pagas públicas, la respuesta debe ser la cancelación fulminante de todo subsidio o prestación social. El dinero del contribuyente honrado no puede financiar a quienes crian delincuentes callejeros.
Y para los progenitores que no perciben ayudas, el castigo debe ser igualmente demoledor: embargo inmediato de cuentas bancarias, nóminas y patrimonio personal para abonar indemnizaciones y multas coercitivas ejemplares.
Claudicación docente y liquidación de la autoridad en las aulas
El sistema educativo comparte una inmensa culpa en esta profunda decadencia cívica. Una parte notable del profesorado ha claudicado ante el buenismo pedagógico, liquidando la disciplina escolar.
Los centros de enseñanza han abandonado la exigencia y el principio de autoridad elemental. Se consiente de forma continuada al alumno conflictivo mientras la víctima queda totalmente desamparada.
España necesita recuperar la jerarquía escolar y rebajar la edad penal para frenar la impunidad. O el Estado recupera el control de las aulas y el orden en las calles, o la violencia se adueñará de la sociedad.
José Antonio Argiz Vázquez
Director Digital Manacor
