No me ando con rodeos ni compro la hipocresía de quienes han hecho de la mentira, la manipulación y el resentimiento su único modo de vida.
La anunciada alianza al Senado entre el PSOE, los separatistas de MÉS, los restos del comunismo de Sumar y la irrelevancia de Esquerra Unida no busca defender a Mallorca ni a sus ciudadanos.
Se trata de una burda operación de mercenarios que resucita el Frente Popular con un objetivo exclusivo y repugnante: asegurar la nómina y el sillón público.
La coherencia de Orriols frente a la farsa separatista
Ahí tenemos el ejemplo de Aliança Catalana y Sílvia Orriols, una formación radicalmente contraria a la invasión migratoria que desde el primer día dejó claro que jamás concurriría a unas elecciones generales por no considerarlo su país ni su prioridad.
Discrepo abiertamente de ese planteamiento, porque Cataluña es España y es en Madrid donde radican las competencias exclusivas para frenar la invasión migratoria.
Además, es allí donde se puede ejercer una presión real, tal como demostró el prófugo Puigdemont chantajeando a un Pedro Sánchez dispuesto a ceder lo que haga falta para seguir atornillado a su sillón.
Del cuento de los 18 meses de Rufián a la sumisión de MÉS
Aun así, a Orriols hay que reconocerle una coherencia ideológica de la que carecen por completo los vividores del separatismo, incapaces de renunciar a la chequera del Estado.
Esta panda de farsantes prefiere seguir la senda indecente de Gabriel Rufián, aquel dirigente de Esquerra Republicana de Catalunya que juró que solo estaría «18 meses» en el Congreso y lleva más de una década apoltronado en su escaño cobrando del erario español.
Los separatistas de MÉS per Mallorca, compadres de los proetarras de Bildu, han tardado un minuto en tragarse su soberanismo de boquilla para arrodillarse ante Ferraz e intentar asegurarse sueldos millonarios.
El guerracivilismo como tapadera de la codicia
No hay principios, no hay patria y no hay dignidad: solo existe un pánico atroz a perder el coche oficial y tener que buscar un empleo en la economía real fuera del abrigo de los presupuestos públicos.
Para tapar semejante bajeza moral y justificar su sometimiento total al sanchismo, recurren sin escrúpulos al manual del frentismo, desenterrando el odio guerracivilista y levantando trincheras entre ciudadanos.
Pretenden disfrazar su negocio económico de trinchera ideológica frente al adversario político, cuando no son más que parásitos del dinero público que necesitan incendiar la convivencia social para justificar su existencia.
Una advertencia necesaria ante las urnas
Es de esperar que tanto los mallorquines como el conjunto de los españoles no se dobleguen ni traguen con la farsa de quienes han hecho de la traición y la mentira su negocio.
Nadie puede asegurar qué pasará en las urnas, pero la sociedad no debería tolerar ni un minuto más que esta pandilla de vendidos siga viviendo del cuento a costa de fracturar la convivencia.
O se planta cara de una vez por todas a este frentismo sectario, o estos personajes seguirán parasitando las instituciones para mantenerse en el poder al precio que haga falta.
José Antonio Argiz Vázquez
Director Digital Manacor
