El Ayuntamiento de Manacor ha dejado de ser la casa de todos los manacorins para convertirse en la oficina de gestión preferente de las políticas de fronteras abiertas del Gobierno del socialista Pedro Sánchez.
La reciente reorganización de los servicios municipales no es un simple ajuste administrativo por necesidad; es la demostración de un equipo de gobierno —MÉS-ERC, PSOE e AIPC— que está encantado de ejercer como brazo ejecutor de una regularización masiva de inmigrantes ilegales que nadie ha consultado con los ciudadanos.
Mientras el Gobierno nacional lanza un «efecto llamada» sin precedentes desde Madrid, nuestros dirigentes locales se apresuran a alfombrar el camino, volcando recursos humanos y técnicos que pagamos todos los contribuyentes.
Prioridades invertidas: El ciudadano, al final de la cola
Resulta indignante que departamentos tan sensibles como Estadística o Servicios Sociales vean alterada su agenda ordinaria para dar prioridad absoluta a los informes de arraigo y certificados de empadronamiento masivos.
- El equipo de gobierno no parece tener inconveniente en que el resto de los vecinos tengan que esperar o recurrir a la vía telemática mientras las ventanillas se colapsan por un proceso extraordinario.
- No estamos ante una administración desbordada por la fatalidad, sino ante unos gestores que han decidido, por ideología, que la regularización de quienes se saltaron la ley es más urgente que el día a día de quien cumple con sus impuestos.
- Se pide «paciencia» a los residentes de Manacor mientras se agilizan los trámites para quienes acaban de llegar, una inversión de prioridades que fractura la confianza en la gestión pública.
Un equipo de gobierno en sintonía con el despropósito estatal
Esta reorganización es el reflejo de una sintonía política peligrosa. El pacto de Miquel Oliver no solo acata las órdenes de Sánchez, sino que las abraza con entusiasmo, poniendo a Manacor como ejemplo de una gestión que ignora las capacidades reales de absorción de los servicios públicos municipales.
Desde Digital Manacor denunciamos que esta «disponibilidad total» de la administración local para con la inmigración ilegal supone un agravio comparativo para el ciudadano que ve cómo su Ayuntamiento tiene más prisa por regularizar que por solucionar los problemas de limpieza, seguridad o vivienda de nuestro municipio.
Manacor no puede ser el laboratorio de pruebas de un buenismo ideológico que compromete la eficiencia de sus propias instituciones. El Ayuntamiento debería estar para servir a sus ciudadanos, no para ser el gestor logístico de las ocurrencias de Moncloa.
José Antonio Argiz Vázquez
Director Digital Manacor
