Nos vendieron la regularización masiva de inmigrantes ilegales como la salvación definitiva del sistema público de pensiones y el motor económico indiscutible de España.
El débil Gobierno Frankenstein del socialista Pedro Sánchez, atenazado por los chantajes de separatistas, extrema izquierda y otras hierbas, prometió que la medida apenas afectaría a unas 500.000 personas.
Sin embargo, las solicitudes rozan ya los 1,2 millones y, sumando las reagrupaciones familiares, la cifra real supera de largo el millón y medio, desmintiendo una vez más otro relato idílico de La Moncloa.
Del cuento de las pensiones al colapso asistencial real
Hoy sabemos que casi el 70 % (559.525 personas) de los beneficiarios de este proceso no aporta ni un solo euro a la Seguridad Social, desmontando el cuento oficial de cabo a rabo.
De los más de 800.000 permisos otorgados por la ministra Elma Saiz, los datos publicados por OKdiario revelan que solo un raquítico 31,9 % figura dado de alta.
Lejos de salvar las cuentas públicas, el propio Ejecutivo ha tenido que admitir que el 77 % del nuevo paro registrado en España en el mes de julio procede directamente de este colectivo recién regularizado.
El coladero de fraudes y el impacto directo en las islas
El resultado de las ocurrencias de la troupe que sostiene a Sánchez no es un impulso económico, sino la saturación directa de los servicios sanitarios, educativos, asistenciales y de orientación.
Tal y como informamos en Digital Manacor, este flujo ha disparado un 28,7 % el paro entre extranjeros no comunitarios en Baleares y el Servicio de Ocupación de las Islas Baleares (SOIB) ha registrado 587 altas de extranjeros inscritos con el código de regularización extraordinaria (RE), sumando 363 nuevas inscripciones solo en el último mes.
El perfil de estos nuevos demandantes hace saltar las alarmas en la comunidad: el 90,8 % se encuentra en situación de desempleo estricto.
A este escenario se suma la exclusiva revelada por TheObjective, cuyo informe policial desvela que hasta 400.000 agraciados por la medida jamás han puesto un pie en suelo español gracias a empadronamientos falsos.
Carreteras atascadas, sanidad colapsada y la hipocresía de la izquierda
Las consecuencias de este coladero sin control las sufrimos los ciudadanos a diario en el colapso de los ambulatorios, la saturación de las urgencias hospitalarias, los colegios, el transporte público y el atasco estructural de las carreteras.
Resulta indignante comprobar cómo en Baleares la izquierda, la extrema izquierdas, los separatistas y sus terminales ideológicas prefieren culpar al turista de todos los males, habidos y por haber, que padece el archipiélago.
Olvidan descaradamente aquel desesperado «SOS Turismo» que casi todos enarbolabamos durante la pandemia para defender el motor económico de nuestras islas, prefiriendo criminalizar al turista en lugar de asumir el estrepitoso fiasco de su política de fronteras y de puertas abiertas.
El turista aporta y gasta; el coladero ilegal nos cuesta una fortuna
Mienten sin pudor cuando ocultan que el turista no solo abona la ecotasa, sino que genera una inyección económica brutal en la isla.
Tal y como ha publicado Última Hora, los turistas gastaron 219,55 euros diarios en junio, casi 70 euros más al día por persona que antes de la pandemia, aportando riqueza directa a nuestro comercio y restauración, entre otros sectores.
Por el contrario, la inmigración ilegal masiva no solo no aporta un solo céntimo sino que además genera un gasto astronómico en educación, sanidad y servicios sociales que terminamos financiando los trabajadores con nuestros impuestos.
José Antonio Argiz Vázquez
Director Digital Manacor
