El relevo al frente del Ayuntamiento de Manacor, formalizado mediante una cesión de alcaldía a dedo entre Miquel Oliver y Ferran Montero, abre una etapa marcada por la desconfianza institucional y las dudas sobre su verdadera vocación democrática.
Llama poderosamente la atención que ni el nuevo regidor en su discurso ni la propia oposición recordasen una premisa elemental: un alcalde tiene la obligación ineludible de gobernar para todos los manacorins, algo que Miquel Oliver jamás cumplió durante sus años de mandato.
Lejos de abrir un tiempo nuevo de convivencia para el municipio, esta operación de partido coloca al frente del consistorio a un dirigente que todo indica que podría ser aún todavía más opaco, esquivo y radical que su antecesor.
El WhatsApp sin doble check azul y el portazo a Digital Manacor
Los pequeños gestos del día a día retratan a las personas: Ferran Montero utiliza su aplicación de WhatsApp sin el doble check activado, desactivando la confirmación de lectura para poder leer los mensajes sin que nadie sepa que los ha visto y esconderse detrás de la pantalla.
Que un ciudadano normal desactive el doble check en su teléfono privado para blindar su intimidad tiene toda la lógica del mundo, pero que lo haga la máxima autoridad municipal denota cobardía política, especialmente tras ponerse en contacto directo con Digital Manacor para exigir con vehemencia la rectificación de una noticia.
Aprovechando esa conversación, este diario le solicitó formalmente una entrevista el día del anuncio de su relevo y reiteró la petición tras concluir el pleno; sin embargo, Montero dio la callada por respuesta pese a figurar claramente «en línea» en la aplicación, demostrando que huye de las preguntas incómodas de la prensa libre.
En primera fila con Embat frente al desmarque de Oliver
Ese perfil escurridizo ante los micrófonos de la prensa libre contrasta con su marcado afán por tomar la calle en movilizaciones de confrontación, tal y como se pudo comprobar hace escasas fechas en el municipio.
Montero asistió en primera fila a la contramanifestación convocada por Embat —la marca manacorina del independentismo más extremista al estilo de la CUP catalana— apenas media hora antes de un acto cívico para rechazar la invasión de Ceuta y Melilla, acompañado por la concejala Joana Maria Llull Nadal, delegada especial de Igualdad y Espacio Público.
Lo verdaderamente revelador de aquel episodio fue que el propio Miquel Oliver, a pesar de su conocido y cuestionado perfil independentista, prefirió desmarcarse para no quebrar las formas institucionales, mientras que Montero optó sin pudor por jalear a la extrema izquierda más sectaria.
La abstención de VOX ante los 13 votos del pacto
El pleno de investidura certificó la correlación numérica de fuerzas en la sala: Ferran Montero se postuló y obtuvo los 13 votos de la coalición de gobierno (Més-Esquerra, PSOE y AIPC), mientras que Mateu Fullana concurrió por el PP y aglutinó los 6 respaldos de su grupo municipal.
En medio de esa votación nominal, el grupo de VOX ni tuvo la valentía de postular a su portavoz como alternativa ni respaldó al bloque constitucionalista del PP, optando por una abstención que en la práctica allanó el camino a Montero y facilitó el relevo separatista.
Esa equidistancia resulta inasumible para cualquier votante de derechas, pues colocar en el mismo plano la papeleta del PP y la del tripartito gobernante supuso equiparar a ambos.
El suicidio político del portavoz de VOX
El mayor esperpento del pleno no fue la votación, sino la intervención de Esteban Sureda, portavoz del grupo municipal de VOX Manacor, quien dedicó unas palabras sorprendentes al alcalde saliente.
Lejos de ejercer una oposición frontal, Sureda soltó una frase insólita que puede escucharse en el minuto 51:46 del pleno en YouTube: «Vagi per davant li desitg tot lo millor personalment, i políticament inclús també li desitg, perquè els seus encerts seran també una cosa bona per noltros» («Vaya por delante que le deseo todo lo mejor personalmente, e incluso políticamente también se lo deseo, porque sus aciertos serán también una cosa buena para nosotros»).
Desearle públicamente éxitos políticos al líder del separatismo insular —y candidato de Més a presidir el Consell de Mallorca— argumentando que sus aciertos beneficiarán a VOX no es solo un disparate: es un acto de auténtico suicidio político. A VOX jamás le puede interesar que a Més-Esquerra le vaya bien en las urnas y, sin duda, semejante bajada de pantalones habrá hecho que muchos de sus votantes se hayan llevado las manos a la cabeza.
Palabras vacías de responsabilidad ante un mandato bajo sospecha
Durante su alocución oficial tras jurar el cargo por imperativo legal, Montero repitió sin cesar la palabra «responsabilidad» y aseguró que la puerta de la alcaldía permanecería siempre abierta, un discurso de cartón piedra trufado de consignas sobre el modelo turístico y el capital extranjero.
Quien proclama diálogo y cercanía de cara a la galería es el mismo mandatario que impone vetos a la prensa no sumisa, apaga el doble check azul de WhatsApp para no dar explicaciones y ha exhibido con orgullo su complicidad con el extremismo callejero, olvidando que un alcalde tiene la obligación ineludible de gobernar para todos los manacorins, algo que Oliver jamás hizo y que Montero ya ha demostrado que tampoco hará.
Ferran Montero, por su parte, es el cómplice necesario de esta farsa política: asume un relevo cocinado en los despachos que le corona como alcalde a dedo, sin haber recibido jamás el voto de los manacorins en las urnas para ocupar ese cargo y amparado únicamente en la sucesión absolutista de Miquel Oliver.
Sabe de sobra que llegar a la alcaldía por semejante atajo no tiene nada de ético por mucho amparo legal que le otorgue la aritmética municipal. ¿Qué dice de su ambición personal, de su falta de escrúpulos y de su moral política que se preste a semejante maniobra antidemocrática? El tiempo dirá si su estilo opaco, escurridizo y sectario no terminará por hacer bueno el mandato de su predecesor. ¡Ojalá que me equivoque!.
José Antonio Argiz Vázquez
Director Digital Manacor
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