El escenario político de Manacor ha entrado en una fase de profunda reconfiguración. La marcha del alcalde, Miquel Oliver, para encabezar la lista de MÉS per Mallorca al Consell ha encendido todas las alarmas en el municipio. Para algunos, este movimiento no se interpreta como una promoción orgánica, sino como una huida hacia adelante ante el evidente descalabro electoral que se le viene encima a la formación.
El bloque soberanista llega fuertemente desgastado por la completa inacción de esta legislatura, de la que Oliver es el máximo responsable ante los ciudadanos. Por su veto personal a Núria Hinojosa, el Ayuntamiento estuvo bloqueado, incorporando al PSOE al equipo de gobierno a regañadientes el pasado verano. Una situación anormal si se compara con el pacto a tres de la anterior legislatura, que funcionó de forma estable durante todo el mandato.
La parálisis del pacto y el frente de Urbanismo
Miquel Oliver actuó como un niño malcriado y antepuso su veto a la líder del PSOE de Manacor al interés real de todos los manacorins. De hecho, el alcalde gestionaba de forma directa el departamento de Urbanismo. Esta área clave para el desarrollo económico local estuvo completamente parada durante dos años y no ha comenzado a funcionar hasta que Núria Hinojosa ha vuelto a recuperar las competencias que ya ostentó con solvencia en el pasado mandato.
Con esta gestión como aval, en el municipio ya se da por seguro que Hinojosa repetirá como la candidata indiscutible del PSOE a la alcaldía, consolidando su perfil frente al desgaste de sus socios de pacto.
En este complejo escenario de relevos, considero un grave error estratégico que Sebastià Llodrà no sea el candidato definitivo a la alcaldía por su partido. Llodrà cuenta con una memoria política enviviable y una experiencia más que contrastada tras tres legislaturas en la Sala, lo que le capacita sobradamente tanto para gobernar como para ejercer una oposición contundente si las urnas deparasen ese resultado.
Tras confirmar oficialmente el propio Llodrà en su reciente entrevista a un semanario local que no optará a encabezar la lista, el partido parece decidido a apostar por Ferran Montero, actual regidor de Cultura. Montero lleva tres años como concejal; una trayectoria que le habilita para continuar de regidor en el futuro al haber adquirido experiencia, pero que le deja desarmado para asumir la alcaldía o para liderar con garantías la jefatura de la oposición, al carecer de la memoria política necesaria para los debates de peso.
La paridad de 2027 y el futuro político
Desde las filas de MÉS-ERC apuntan que Montero no podría haber sido el número dos de una hipotética lista encabezada por Llodrà, ya que en las elecciones de 2027 entra en juego la aplicación de la paridad estricta obligatoria que aplican. Al tener que confeccionar listas cremallera alternando hombres y mujeres, el encaje se complica sustancialmente para la formación. Sin embargo, la falta de veteranía de Montero para liderar el proyecto o el bloque de la oposición sigue siendo una realidad innegable.
En su reciente entrevista de esta semana, Llodrà ha manifestado públicamente su intención de dar un paso al lado para favorecer el relevo generacional, y todo indica que abandonará de forma definitiva las listas municipales y su cargo en el Ayuntamiento de Manacor.
No obstante, al circunscribir su salida al ámbito local, muchos han especulado con un posible salto a las listas insulares o autonómicas. Un escenario inviable. Con Miquel Oliver encabezando la lista de MÉS al Consell, la paridad estricta y el equilibrio territorial impiden colocar a otro hombre de Manacor en los puestos de salida. Si entra otro perfil manacorí, tendrá que ser una mujer, con todas las quinielas apuntando hacia Carme Gomila. De este modo, el futuro de Llodrà fuera de Manacor pasaría exclusivamente por ocupar un despacho o un cargo de confianza en Palma si su formación llega a gobernar.
El giro ideológico de Per Mallorca
MÉS-ERC Manacor lo tiene muy difícil para repetir sus siete concejales actuales. Al desgaste del pacto fallido se le sumará la fragmentación de la izquierda radical con la irrupción de EMBAT, un partido similar a la CUP catalana y de corte asambleario, feminazi e independentista radical que restará unos centenares de votos muy valiosos que la Ley d’Hondt penalizará con dureza.
La presión también llega por el flanco regionalista tras conocerse que Coalició per Mallorca presenta su consejo local en Manacor. Esta formación proviene directamente de El Pi-Proposta per les Illes, cuyas siglas son herederas de la extinta Unión Mallorquina (UM). Lo que tradicionalmente nació bajo el paraguas de una supuesta derecha regionalista ha consumado una metamorfosis total.
El nuevo proyecto evidencia un giro radical hacia la izquierda, copiando de manera descarada los dogmas tradicionales de la izquierda balear para disputarle el voto a MÉS-ERC. En relación a este movimiento, Digital Manacor adelanta una exclusiva de alcance: la anterior candidata de la formación, Marga Fons, no encabezará la lista electoral. Tampoco lo hará el otro co-coordinador de la estructura local, Ilde Muñoz; ambos están totalmente descartados para el número uno.
Las quinielas abiertas del Partido Popular
Habrá que esperar a que termine el verano para conocer oficialmente a los candidatos soberanistas, unos plazos que coinciden con los que maneja el PP de Manacor para desvelar sus cartas. En las filas populares, a día de hoy, apuesto firmemente por que la que cuenta con más posibilidades reales de ser la candidata a la alcaldía es Maria Antonia Sansó.
Se mantiene la hoja de ruta que ya desvelamos al publicar que Margalida Darder no será la candidata del PP a la alcaldía de Manacor, desmontando por completo los rumores intencionados de una campaña orquestada de la que también se puede descartar por completo al otro nombre mencionado: Jaume Rigo. No obstante, las puertas siguen abiertas a cualquier escenario o sorpresa de última hora, y tal y como prometí en su momento, este digital dará la exclusiva definitiva en cuanto se confirme el candidato final.
El baile de sillas en Manacor no ha hecho más que empezar. La falta de veteranía y memoria política de los nuevos rostros que pretenden imponer las direcciones de los partidos de izquierda frente a perfiles con mayor trayectoria augura un escenario complejo del que seguiré informando con el rigor habitual.
Sobre el autor

José Antonio Argiz Vázquez es el editor y director de Digital Manacor
